martes, 13 de marzo de 2012

Nuevo taller sobre los cuentos infantiles


Círculo de Escritores del Comahue presenta su taller bimestral: 

Había una vez…
Una aproximación a los cuentos infantiles


Docentes:
Claudia Lorena Ferreira (Historiadora) y Santiago Ocampos (Escritor)
Días:
Martes y Jueves de 18 a 20 hs
Inicio:
Martes 20 de marzo de 2012.
Lugar:
Colegio Umbrales, Av. Alem 1075
Informes e inscripción:
claudiatenea@gmail.com y ocampossantiago@gmail.com

Auspicia:  Dirección de Cultura de Cipolletti.
Actividad Gratuita

viernes, 24 de febrero de 2012

UNA EXTRAÑA MANERA DE SER MUJER EN EL MUNDO PRECOLOMBINO

Por Claudia Ferreira


América, como sus mujeres, se presentaba como un mosaico variado de realidades de las que muchas veces el conquistador tomó ventaja. López de Gómara, Cieza de León, Fernández de Oviedo, Ulrico Schmidl, entre otros, enriquecieron con su pluma relatos que superarían ampliamente la fantasía de cualquier hombre de letras. Sin embargo, más allá de las ideas romantizadas de la mujer india, existían ciertas características que se desarrollaban como un patrón común.

Vendidas, entregadas como “regalo”, a veces “prestadas” para uso sexual de un huésped, robadas durante las guerras, sacrificadas y casi siempre criadas en completa sumisión al hombre, para servirlo en el hogar y con el trabajo de sus manos en el campo; la mujer americana era un objeto de consumo.

Dado que las concepciones de lo femenino variaron diametralmente de acuerdo a las latitudes, mencionaremos algunos rasgos característicos para entender el motivo del extrañamiento experimentado por los españoles. Una completa exacerbación de lo sexual era el rasgo distintivo de muchas de las culturas de la zona geográfica que va desde el Golfo de México y hasta Venezuela.

La descalificación de la virginidad se veía en la práctica de la prostitución de la mujer antes de la boda en muchos casos como en Nicaragua, con el permiso de sus padres. Se lo consideraba un modo de asegurarse la dote antes del casamiento y en caso de necesidad, constituía la garantía de un sostén económico familiar. Eran en general, las mujeres de mayor experiencia sexual las más deseadas para matrimonio por sus pares varones. Algo totalmente sorprendente para la mentalidad occidental.

La infidelidad podía ser bastante tolerada y era costumbre entre las mujeres nobles de Panamá, nunca negarse a las solicitudes sexuales que se les hacía, pues esta característica las distinguía de las villanas. Determinadas fiestas del año podían dar cuenta de rituales orgiásticos y era frecuente la recurrencia a métodos abortivos entre las jóvenes con el fin de mantener sus cuerpos bellos.

Es así que se entiende que a pesar de las buenas intenciones y de la educación cristiana, “la carne es débil”, como efectivamente lo fue para muchos de los aventureros del viejo mundo. Quienes alegremente, y muchas veces no sin culpa, se entregaron a la afanosa tarea de desflorar las numerosas indias que los indios les llevaban continuamente, con el pedido explícito de que así lo hicieran.

En el sur del continente, en el Imperio inca, hallaron los españoles no sólo ideales estéticos más parecidos a los que conocían. Entre las mujeres de casta primaba una tez más blanca, un carácter más sumiso, un mayor acicalamiento y sentido del pudor de tipo occidental. Aquí hallamos verdaderas señoras vestidas “a la usanza del Cuzco”, es decir cubiertas desde al cuello hasta los pies. Y la virginidad vuelve a recuperar su valor aunque con fines específicos.

Ciertamente la sociedad incaica se encontraba estructurada en el orden y la ley, aunque aquí nuevamente y como ocurre en todas partes con el débil espíritu humano, la norma no alcanzaba a reparar las grandes faltas que sucedían en la realidad. Había castigos prescriptos para la infidelidad y para los amancebamientos, aunque en la práctica eran pasados por alto. Y las fiestas y borracheras, ampliamente difundidas, concedían una vida algo licenciosa a las mujeres.

Aunque el Inca mostraba singular cuidado por castigar faltas como el rapto o estupro con doncellas (del pueblo o consagradas), esto no le impedía sacrificar a muchas de ellas, las más hermosas, en caso de “necesidad”. Los sucesos significativos creadores de la necesidad de sacrificios variaban desde el ascenso de un nuevo soberano hasta su muerte o un inminente peligro de muerte, el inicio de una guerra, el desarrollo de epidemias o el advenimiento de desastres.

Resulta sorprendente que esta misma característica que hacía de las indias “ardientes amantes” e incapaces de negarse a cualquier favor sexual, fuera la que les permitió ser madres de numerosos “mancebos de la tierra”. A pesar de que la mayoría de ellas quedaron en el anonimato de la historia y apenas otras pocas son conocidas por su nobleza, muchas dejaron una descendencia ejemplar. El caso del Inca Garcilaso, será significativo: la unión de la sangre de las dos culturas dará a luz en el mestizo, lo más brillante de la sociedad colonial.


BIBLIOGRAFÍA

ROSTWOROWSKI, María; “La mujer en el Perú prehispánico”, en: Documento de Trabajo 72, Serie Etnohistoria 2. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1995. En: http://www.iep.org.pe/textos/DDT/ddt72.pdf
SALAS, Alberto; Crónica Florida del Mestizaje de las Indias. Buenos Aires, Losada, 1960.
SEJÓURNE, Laurette; America Latina I. Antiguas culturas precolombinas. Buenos Aires, Siglo XXI, 1971.


PARA CONOCER MÁS
http://www.bvp.org.py/biblio_htm/schmidl/indice.htm

viernes, 16 de diciembre de 2011

MUJERES PRECOLOMBINAS: ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA

Por Claudia Ferreira

Desde tiempos remotos los pueblos de distintas partes del mundo han hilado historias acerca de mujeres poderosas que dominaban el gobierno, oficiaban como sacerdotisas de una deidad femenina, lideraban cruentas batallas y sacrificaban hombres. Las míticas amazonas tomaron una dimensión gigante en el imaginario popular, alimentando las fantasías masculinas respecto de sus apetitos sexuales, su sed de sangre y su desprecio por lo masculino.

La idea de una sociedad basada en un sistema matriarcal parece a los ojos modernos un concepto lejano, más propio del pensamiento mítico que de la experiencia de la vida real. Sin embargo, los estudiosos nos proponen otro camino para la comprensión del fenómeno. Robert Graves nos ha dejado en su obra “Los mitos griegos” las herramientas necesarias para descorrer los velos del mito y adentrarnos en una realidad aún más fascinante que la aparente, utilizando el estudio de la antropología y de la arqueología. Su método es el que intentaremos utilizar para realizar un análisis de los mitos precolombinos.

Los mitos que refieren a los dioses olímpicos casados con las diosas o a los sátiros persiguiendo a las ninfas no serían otra cosa más que la explicación romantizada del dominio que una población invasora, hace de un sustrato cultural preexistente. Blandiendo un sistema de organización patriarcal, los hombres habrían tomado por esposas a las sacerdotisas de la antigua diosa para legitimar su poder y consolidar el orden. Helena de Troya podría haber sido una de ellas, lo que justificaría el inicio de la célebre guerra.

El mundo precolombino también nos ha dejado relatos de mujeres fuertes, reinas gobernantes, jefas de señoríos conocidas a veces como “curacas” o “capullanas”, además de sacerdotisas. Para comprender esta realidad hallada por los españoles, y el grado de veracidad que pueden contener sus relatos también aquí se hace necesario el abordaje del mundo mítico. Tomaremos como caso ejemplar el de las culturas andinas por ser las de mayor influencia para nuestro país.

La historiadora peruana María Rostworowski nos refiere el mito de los Hermanos Ayar en la fundación del Cuzco, que conocemos en distintas versiones gracias a los cronistas Inca Garcilaso y a Guaman Poma de Ayala. El trazado del mito en el Inca Garcilaso es similar a muchos otros: una pareja (hermano y hermana) sale en una peregrinación inspirada por lo divino (Inti o Viracocha) con el mandato de fundar una ciudad. Manco Capac lleva una vara de oro (el “artefacto poderoso” que garantiza su poder) que debe enterrar en el lugar de la fundación como acto de la toma de su poder.

Manco Capac y su mujer Mama Ocllo son presentados como los clásicos “héroes culturales”, los encargados de “civilizar” a la población local. Manco Capac traía el orden, el derecho y el gobierno mientras que Mama Ocllo, la educación para la mujer en el cuidado del hogar y de los hijos, el aprendizaje del tejido y el trabajo en los campos. La variante sobreviene con Guaman Poma, quien nos propone que son dos las mujeres que en realidad acompañan a Manco Capac.

Mama Ocllo, con todos los atributos de la mujer hogareña, sería la hermana del héroe, mientras que la otra mujer es Mama Huaco, una mujer guerrera, con poder de mando en los ejércitos y madre del héroe. En cualquiera de las variantes es notable que el binomio fundador se presenta del siguiente modo: madre o hermana / hijo o hermano, donde claramente, es dejado de lado el tabú del incesto, sólo de modo excepcional, y el padre es totalmente inexistente.

Guaman Poma nos sugiere una relación incestuosa entre la madre y el hijo, que podría ser real o simbólica, en este caso entendida como la unión de un guerrero importante con la sacerdotisa de una cultura que, con los atributos maternos de la tierra o de la luna, se convertiría en su madre y esposa. Por otra parte, Mama Ocllo podría haber sido una servidora de la sacerdotisa y una mujer secundaria del héroe. De ahí las supuestas relaciones de parentesco.

Pero el cronista Sarmiento de Gamboa nos reserva una sorpresa más cuando nos comenta que la misión civilizadora no habría sido encomendada a Manco Capac sino a Mama Huaco. Ella habría sido la que llevaba la vara fundacional y la verdadera conquistadora del Cuzco. La osada líder habría utilizado su boleadora para capturar a uno de los guallas (la población local), para luego abrirle el pecho con un cuchillo, sacarle sus órganos y soplar sobre ellos. No es necesario aclarar que ante tan intempestiva acción, los guallas optaron por huir y ceder la región, tras lo cual Manco Capac ingresó con sus tropas.

El episodio parece ser una referencia a los sacrificios humanos, especialmente de hombres. Tal vez, este mito guarda relación con el hallazgo de la “Señora de Cao” realizado en 2006 en Perú y comparable por su importancia al hallazgo del “Señor de Sipán”. Esta gobernanta de la Cultura Moche habría muerto hacia el 400 d. C. y en el museo que hoy se erige en el distrito de la Libertad, cerca de la costa puede presenciarse la reconstrucción de los sacrificios de hombres que realizaba. Entre el mito y la historia, tal vez la leyenda de Mama Huaco, encierre una relación verdadera de la vida de gobernantas como la Señora de Cao.



BIBLIOGRAFÍA

GRAVES, Robert; Los mitos griegos. 2 t. Madrid, Alianza, 1985.
ROSTWOROWSKI, María; “La mujer en el Perú prehispánico”, en: Documento de Trabajo 72, Serie Etnohistoria 2. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1995. En: http://www.iep.org.pe/textos/DDT/ddt72.pdf.


PARA CONOCER MÁS

viernes, 2 de diciembre de 2011

PRESENTACIÓN

Por Claudia Ferreira

“Peregrinas y cautivas” es un espacio para reflexionar sobre la esencia de lo femenino a lo largo de la historia. Acerca de las distintas visiones de la mujer de acuerdo a las construcciones que se han realizado en la cultura occidental. Hoy la historia se introduce en los temas de lo cotidiano, gracias a una corriente conocida como “Annales”. A través de la comida, la vivienda, el vestido, el cuerpo, la belleza, el amor, etc., podemos arribar a mundos que, aunque parecen perdidos, sobreviven a nuestro alrededor en lo material y en el pensamiento. Para ello, la literatura proporciona un primer elemento clasificador a través de los tópicos.

Los tópicos definen los lugares comunes en los que convergen comportamientos, experiencias, creencias y situaciones de la vida humana. Dado que la literatura abreva de la vida, sirviéndonos de ella podremos encontrar casos ejemplificadores en la historia referidos a sucesos, pensamientos y formas de vida que tal vez, no nos resulten tan ajenos o tan distantes. El universo femenino se compone aún de malqueridas y malmaridadas, caperucitas y Helenas, santas y pecadoras…

Peregrinas son las mujeres que andan los senderos de la vida a modo de “peregrinatio”, en el que se encuentran todo tipo de personajes, aquellos con los que comparten una parte del camino y otros que las desvían de él. El tópico del camino de la vida como una peregrinación hasta cruzar el umbral que nos devuelva a la Casa del Padre es muy común y habla de la experiencia que se acumula a través de las dificultades y el sorteo de los obstáculos que aparecen. La peregrina sabe que el camino es largo y difícil, pero aún así se embarca en la aventura de seguir adelante cada día con el objetivo de llegar a destino.

Cautivas son las mujeres que se encuentran presas de una situación que las excede, muchas veces violenta. Pueden estar presas física, mental, emocional o espiritualmente de situaciones o personas que abusan de su poder y las utilizan como objeto. Como aquellas mujeres que eran llevadas a un territorio ajeno y sometidas a una cultura distinta, las cautivas actuales son marcadas de por vida con experiencias dolorosas. Muchas veces arrancadas de los suyos, sospechadas por pensar diferente, menospreciadas por los propios, siempre serán el signo de algo distinto, molesto, abyecto… El inquietante espejo de las miserias humanas.